Menu
Reflexiones

Morando bajo la sombra del Omnipotente

[pl_row pagelayer-id=»q575vchyxxclkjm3″ 0=»»]
[pl_col pagelayer-id=»aubb65cvtykk6d81″ col=»12″]
[pl_text pagelayer-id=»mzeb4d0gamce77qo» 0=»»]

El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. Salmo 91

Poderosa es toda la Palabra de Dios, es lumbrera a nuestro camino, escudo y fortaleza en todo tiempo.

Toda persona que desea tener una vida en Dios debe saber que gozarà de su Presencia; de la manera como un creyente tiene una vida en Él, asì su vida serà una morada donde repose la Presencia de Dios. En consecuencia, todo lo que està escrito en el Salmo 91, se cumplirà totalmente en la vida del creyente.

Jesùs es nuestro maestro por excelencia, siempre nos enseña como tener la Presencia de Dios en nuestras vidas, veamos en el Evangelio según San Juan:

Cap. 8:29: «Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada».

Cap. 15 :7: » Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho».

Cap. 15:10: «Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor».

Escogí los 3 pasajes anteriores porque son pilares para construir una vida cristiana en victoria. Pregunto, ¿còmo decimos que somos hijos de Dios si nuestras vidas transitan en un camino diferente al señalado por Dios?

Nuestras familias, amistades, conocidos, están demandando congruencia en nuestras acciones, que nuestras palabras correspondan a nuestro estilo de vida. Con nuestro testimonio alcanzaremos muchas màs almas, no es suficiente nuestra predicaciòn.

Vuelvo al texto principal de esta nota, si decimos que habitamos en la Presencia de Dios entonces Su Presencia debe ser la mayor evidencia en nuestras vidas.

Bueno es recordar que estamos unidos a Él por amor, si este vínculo no existe de parte nuestra hacia Él, porque ya El demostrò cuanto nos ama dando Su vida en la Cruz para nuestra salvaciòn, si no le amamos, difícilmente seremos discìpulos de Jesùs porque al amor le sigue la obediencia a Su Palabra.

Se convierte en una gran carga y conflicto obedecer sus ordenanzas si no amamos a Dios; cuando hay amor y obediencia, tendremos una fe pura, genuina que brillarà como el oro y alumbrarà en medio de las tinieblas, que nos ayudarà a vencer en la noche màs oscura que podamos vivir.

No temas ni resistas al amor de Dios, permite que Su tierna Presencia te envuelva, llene tu vida, sane cada una de tus heridas y haga lo que ha diseñado para ti.

Dios anhela morar en tu vida, ven a El.

[/pl_text]
[/pl_col]
[/pl_row]

No Comments

    Leave a Reply

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.