…Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.
No las encubriremos a nuestros hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo.
El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos; Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, a fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos.
no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.
salmo 78
Sabias palabras y consejos hallamos en las Sagradas Escrituras para edificar nuestros hogares en el amor y la fe en nuestro Señor Jesucristo.
Dios ha establecido un modelo fundamental en la sociedad, le encargó la misión de enseñar a las generaciones a amar, tener reverencia, confiar y servirle, para tal objetivo, estableció la familia.
La familia es la encargada y responsable de transmitir a los hijos el amor a Dios, el respeto a Su Nombre y Palabra, obediencia a sus mandatos, formar en valores y principios bíblicos.
Es en el hogar donde los hijos inician, construyen y fortalecen una vida espiritual, su relación con un Dios vivo y real.
La Iglesia y entidades educativas son acompañantes claves en la formación de los hijos, sin embargo los padres de familia, son los directos responsables de instruirlos espiritualmente, de presentarles a Jesús y su Reino.
Como padres tenemos la responsabilidad de ser ejemplo de personas que amamos, creemos en Dios, que tenemos una relación con Él; nuestras acciones, comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe.
Aprovechemos todos los espacios, las diferentes circunstancias buenas y negativas, todas son oportunidades para conducir nuestros hijos a Dios.
No podemos tomar como un asunto ligero el temor reverente a Dios y dejarlo de enseñar a nuestras generaciones, muchas personas hablan del futuro, pero ¿hemos pensado el porvenir que les espera? creo que ya lo estamos viendo y viviendo, adolescentes y jóvenes sin propósitos de vida, desenfocados, alejados de Dios, apoyando filosofías, ideologías y pensamientos anti cristianos, transitando por caminos de destrucción y muerte.
Pidamos sabiduría de lo alto al Espíritu Santo para volver a Dios y ser de influencia en los hijos que le conozcan o regresen a Él.
Es el momento de cerrar cualquier brecha, distanciamiento, barreras que estén impidiendo la comunicación en casa, entre los padres e hijos y con Dios.
Comencemos haciendo un altar de oración familiar, dispongamos un tiempo diario para el fortalecimiento y comunión espiritual, donde un familiar lee una porción de la Biblia, otra persona propone unas alabanzas para que todos las entonen, otro hace una breve reflexión, otra persona ora por las necesidades y propósitos de cada miembro de la familia; en cada encuentro pueden rotar las asignaciones para que todos participen.
Recuerda que es la vida espiritual la que sostiene nuestras vidas y familias. Los tiempos difíciles evidencian cómo está nuestra comunión con Dios.
El altar de oración es un medio que nos une y nos hace más fuertes.
Una de las operaciones de la unción que fue derramada sobre Elías, Juan el Bautista, nuestro Señor Jesús, es restaurar las familias, la relación, la comunión entre padres e hijos y con Dios.
En el libro de Isaías 41:8, Dios dice que Abraham fue su amigo; ¿si Dios Todopoderoso tiene amistad con sus hijos obra de sus manos, que impide que nosotros seamos amigos, andemos en amistad con nuestros hijos, con nuestros padres, hermanos, familiares?

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