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Reflexiones

En Jesús tenemos la Victoria sobre nuestras emociones

Jesús dijo:

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Juan 16:33

En otro pasaje de la Biblia, en 2 Corintios 4:7-9: el Señor nos compara con vasos de barro, indicando que podemos experimentar diferentes vivencias que tocarán nuestras emociones, sentimientos y voluntad que mostrarán la fragilidad y las debilidades que tenemos.

Y para aquellos momentos en los que nos sintamos débiles, desesperanzados recordemos que existe una provisión especial de parte de Dios para nuestras vidas, se llama Gracia, la cual podemos definir como el favor inmerecido de Dios que nos faculta, habilita, capacita para hacer lo que en nuestras fuerzas no podremos realizar.

La Gracia es el poder divino que opera cuando nos rendimos a Dios y pedimos que se manifieste y glorifique en nuestro ser.

El apóstol Pablo también nos compartió una respuesta que le dio Dios cuando le había orado en varias ocasiones por una petición relacionada con una condición física que él tenía y el Señor le dijo: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, (dijo el apóstol) de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose y obre sobre mí el poder de Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

La invitación que Dios nos hace siempre, todos los días, es a confiar en Él y en su Palabra, a sostener una comunión con Él, basada en el amor, fe y la esperanza, que nuestra confianza esté por encima de las circunstancias y las dificultades y también supere nuestras emociones y sentimientos, que no dependa de nuestros estados de ánimo.

Tengamos cuidado del estado de nuestra vida espiritual ya que esta es soporte de nuestra alma y cuerpo. De acuerdo con el nivel de fortaleza y estructura espiritual que tengamos quedarán evidenciadas las emociones, pensamientos y posteriores decisiones.

En el libro de proverbios en el cap 17:22 dice:

El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.

Proverbios 17:22

Hay un estado de ánimo que nos está acechando en gran manera, es la tristeza, la cual es un sentimiento de dolor que nos afecta negativamente, atrae el pesimismo, la melancolía, el decaimiento, la decepción y en algunos casos llegamos a somatizarlo, trasladando ese conflicto emocional a síntomas físicos como pérdida del sueño y del apetito.

Tengamos en cuenta que el estado de tristeza es pasajero pero cuando se vuelve persistente es muy peligroso y se puede convertir en un fuerte enemigo habitando en nuestro interior.

En las siguientes notas que subiremos en el blog continuaremos tratando el estado de ánimo de la tristeza, mostrando algunas personas en la Biblia que lo experimentaron y cómo lo superaron.

Cree firmemente que Dios te ama y cuida de tu vida, tome aliento tu corazón.

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