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Reflexiones

Culpa, Remordimiento y Arrepentimiento.

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Dando continuidad con el tema de la Culpa, tratado en el último post, vamos a exponer dos posturas que se derivan del sentimiento de culpa, las cuales tienden las personas a darle el mismo significado pero no representan lo mismo:

  • El Remordimiento y
  • El Arrepentimiento

Antes, recordemos que la Culpa como sentimiento, es la sensación interna permanente de haber hecho algo malo, de hacer un daño a los demás, de haber infringido alguna ley, principio ético o norma, tanto en situaciones reales como imaginarias, produciendo un continuo malestar.

Ahora, definamos qué es el remordimiento, es un sentimiento de culpa por algo que hicimos, que nos quita la paz, es un pesar interno que resulta de hacer una mala acción, pero en la persona no se produce un cambio de conducta ni siente la necesidad de buscar a Dios.

En cuanto el arrepentimiento, el creyente reconoce y entiende sus errores, experimenta una tristeza por haber fallado primeramente a Dios y  ocasionado un daño a otra persona, procura el perdón, restituir, reparar el agravio, decide cambiar de comportamiento y buscar a Dios.

En la Biblia encontramos varios ejemplos, como la actitud de Caín luego de quitarle la vida a su hermano Abel, el caso de Saul y David, ambos le fallaron a Dios pero sólo David se arrepintió del mal cometido, entre otros casos.

Otro ejemplo de remordimiento, fue el que experimentó Judas Iscariote, en Mateo 27:3-5, este discípulo traicionó a Jesús, y cuando se dio cuenta del peligro de muerte que enfrentaba nuestro Señor, quiso retractarse y reparar ante los hombre el daño que había causado, quería quedar bien con el sistema religioso de la época pero como no logró detenerlos, decidió quitarse la vida, acusado por el maligno, se auto impuso un castigo, terminando con su propia vida y lo más triste, perdió su salvación, no buscó a Dios, el Salvador de su alma.

Un caso de arrepentimiento, en el mismo contexto del ejemplo anterior, es el de Pedro, negó a Jesús tres veces y se sintió tan mal consigo mismo que la Biblia registra que lloró amargamente, lo vemos en Lucas 22:62.

Dios vio su corazón humillado, su alma compungida y la sinceridad de sus lágrimas. En los siguientes capítulos observamos que Pedro no se apartó de su fe, cuando Jesús resucitó y se apareció a sus discípulos, lo encontró con sus hermanos de la fe, fue perdonado y reafirmado su ministerio.

Nos enseña la Biblia en 2 Corintios 7:10: Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

Entendemos que de acuerdo a la condición de nuestro corazón se manifestarán uno de los dos sentimientos de tristezas como consecuencia del pecado.

Una tristeza que nos conduce a Dios como consecuencia del obrar del Espíritu Santo, que nos redarguye, nos convence de pecado y nos insta a buscar a Dios pero hay otra tristeza, que no pasa de ser una simple sensación o sentimiento.

En resumen, es necesario tener claros estos conceptos para no caer en las redes del adversario creyendo sus mentiras con las que intenta a través del desconocimiento de Dios y de Su Palabra, engañarnos para apartarnos de Él y de Su propósito. 

Tengamos presente que la culpa, es un arma que usa el enemigo para destruir al creyente con sentimientos de indignidad, temor, auto rechazo, vergüenza, ciclos de fracasos, ocasiona enfermedades físicas y mentales.

La invitación es mantener una relación permanente con Dios, alejados de Él nada somos ni nada podemos hacer.

Pidamos que el poder de la Sangre de Cristo limpie nuestras conciencias de obras muertas para amar y servir al Dios vivo y que el Espíritu Santo nos conduzca a toda verdad. 

Sé muy bendecido.

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