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Reflexiones

¡Inicio de un proceso de transformación!

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La Gracia de Dios siempre estará presente en una vida de comunión con Él, por eso quiero compartirles otra perspectiva de la importancia de la Oración.

Hemos aprendido, que la oración es una parte fundamental en la vida del creyente ya que construimos nuestra comunión con Dios, ayuda al crecimiento espiritual y a la formación del carácter como hijos de Dios. También resalto otro aspecto importante cuando un hombre o una mujer oran, están permitiendo que Dios moldee su corazón.

Personalmente pienso, que en el secreto de un aposento de oración suceden misterios, hechos extra ordinarios y sobrenaturales porque nos estamos conectando con Dios.

Entonces para que sucedan estas obras poderosas cuando oramos, debemos asumir la posición correcta, la cual es que somos vasos / vasijas en las manos de Dios, nuestro alfarero.

De esta manera estaremos dándole acceso a Dios para que ingrese al centro de operaciones de nuestras vidas, que es nuestro corazón y lo transforme, en caso contrario cuando no permitimos que la condición del corazón cambie, estaremos viviendo una vida limitada o sin crecimiento en el Señor, no porque Él no quiera obrar sino a causa que nosotros no se lo permitimos.

¿Cómo inicia este proceso de transformación? 

Toda transformación inicia cuando nos hacemos un test, expresado de otra manera, cuando nos ponemos en las manos de un experto para que nos examine. 

En el libro de los Salmos, el Rey David en el cap.139: 23-24 reconoce y se somete voluntariamente a Dios para que le haga un examen a su corazón, le dice en su oración: examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Este acto de sometimiento y rendición ante el Señor, muestra un corazón humilde, que se deja enseñar, corregir, moldear y que está buscando el agrado del Altísimo.

Es necesario tener presente que la oración no es una zona de guerra para pelear contra Dios, no podemos acercarnos enemistados con El, cuando oremos debemos acudir con una actitud de humillación, buscando la reconciliación y su perdón si le hemos fallado y con la plena intención de alinearnos a Su perfecta y agradable voluntad para hallar Su Gracia.

Recordemos que la Gracia de Dios, nos habilita para hacer lo que nosotros humanamente no podemos realizar, de Su Trono viene el oportuno socorro para nuestras vidas. 

Dice Su Palabra: Pero Dios da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Santiago. 4:6.

Me atrevo a decir, que Dios nos ha enseñado un principio para atesorar y practicar cada día, cuando oremos asumamos la posición correcta para hallar el favor y la gracia de Jehová, nosotros somos los vasos y Jesús es nuestro alfarero.Acudamos ante Su trono, con confianza y sinceridad ahora que tenemos la oportunidad de hacerlo.

Cierro con el siguiente verso bíblico, Salmo 57: 1: «Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos». En otras palabras, Señor Tú harás que las circunstancias que estoy viviendo o las que puedan venir sean usadas para que tu propósito se cumpla en mi vida. Amén.

Dios dé mayor Gracia sobre tu vida y familia.

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