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Reflexiones

La amargura, desconecta al creyente de la gracia de Dios

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“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”

hebreos 12:14-15

En la siguiente reflexión abordaremos un tema que necesitamos tener en cuenta diariamente para cuidar y mantener nuestros corazones santos y agradables delante de los ojos de Dios. La Biblia nos muestra que hay algunas condiciones en el corazón del hombre y de la mujer de Dios, que pueden impedirles alcanzar la gracia de Dios, los cuales deben ser tratados por el Señor.

En el versículo 14, el Espíritu Santo nos dice que debemos esforzarnos por vivir en paz con todos y procurar llevar una vida santa para ver al Señor cara a cara. También, nos sigue hablando de los siguientes aspectos que pueden impedir que alcancemos la Gracia de Dios:

  • Raíz de amargura
  • Inmoralidad sexual
  • Un corazón Profano

Haremos referencia en este post, al primer aspecto, la Raíz de Amargura, la cual se origina por un resentimiento, es decir, por un enojo hacia alguien.

Es posible que consideres que eres una persona socialmente agradable, que no tienes dificultad para relacionarte con ninguna persona sin embargo, es probable que sí exista en tu interior algún enojo hacia alguien y le estás restando importancia por eso es relevante que a la luz de la Palabra de Dios, sea sanado tu corazón para que tu relación con el Altísimo y con tu prójimo sea cada día mejor.

¿Cómo sabes que estás enojado con una persona?

  • Cuando sientes hostilidad hacia una persona en específico, te molesta verla, escucharla, saber noticias de su vida, no la toleras, la rechazas hasta menospreciarla.

Dios nos advierte que todo enojo, rencor, resentimiento hay que llevarlo al altar de oración, renunciar a ese sentimiento para recibir sanidad, liberación y restauración, de esta manera evitaremos que nuestro corazón sea atado o cautivo por estas impresiones emocionales ocasionadas por la falta de perdón.

La Biblia nos dice que las raíces de amargura producen tres efectos negativos en nuestras vidas:

  1. Los brotes de la raíz de amargura nos impide alcanzar la gracia de Dios.
  2. Produce un estorbo en nuestra oración y comunión con Dios.
  3. Puede contaminar a muchos porque Dios compara la amargura con una raíz que da un fruto amargo, venenoso el cual corrompe a la persona que está en amargura y a muchas otras personas de su entorno.

También, hay creyentes con raíces de amargura hacia Dios porque no aceptan ni están de acuerdo con Su voluntad, debido que le pidieron un consejo a Dios, no recibieron lo que esperaban o no escucharon lo que deseaban oír, quedando insatisfechos con Su respuesta, terminan enojándose contra Dios.

Igual sucede, cuando el creyente no acepta la disciplina del Padre que corrige porque nos ama y nos protege.

Del mismo modo, hay personas con raíces de amargura porque hacen responsable a Dios de las situaciones dolorosas e incomprensibles que han vivido sin embargo reitero que Dios es bueno, que somos nosotros quienes tomamos decisiones sin consultar a Dios o en desobediencia, luego no queremos aceptar ni asumir las consecuencias de nuestras equivocadas decisiones.

Recordemos la historia de Nohemí, se fue a vivir con su familia a Moab huyendo del hambre que había en ese momento en Belén su pueblo pero luego que su esposo y sus dos hijos fallecieron en Moab, al sentirse ella desamparada y desconsolada se entristeció tanto que al regresar a Belén, las personas conmovidas la llamaban por su nombre pero ella les respondió, no me llamen más Nohemí (que significa: graciosa, dulzura, agradable, afectuosa), sino llámenme Mara, (que significa amargura).

“Y ella (Nohemí) les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.

Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?”.

rut 1:20-21

La amargura en el corazón de Nohemí la desconectó de la relación y propósito de Dios sin embargo el amor de Dios siempre es más fuerte y prevalece sobre nuestras circunstancias así como sucedió en Nohemí, el Padre celestial la reconectó con Sus planes que son mayores y siempre buenos, dándole un final feliz a esta mujer muy amada por Dios, como lo pueden leer en el libro de Rut.

Sea hoy la ocasión, de reconectarte con los planes de Dios, perdonar toda ofensa y pedir perdón a quien debas hacerlo, con seguridad recibirás un nuevo refrigerio del Espíritu Santo y nuevas oportunidades de bendición para tu vida y los tuyos.

Nos vemos en el próximo post, ¡sé bendecido!

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