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Reflexiones

Cuidado Con Tus Promesas, Votos y Juramentos Parte II

Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, Si has empeñado tu palabra a un extraño, 2 Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios. 3 haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo; Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. Proverbios 6:1-3

En esta reflexión continuaremos abordando un tema de alta relevancia en la vida del creyente como es el cuidado que debemos tener en el momento que hacemos promesas a Dios y a nuestro prójimo.

Iniciemos, estableciendo las bases para desarrollar esta reflexión,

¿Qué es una promesa?

Daré dos conceptos generales, una promesa es la expresión de la voluntad de una persona de hacer algo por alguien o darle algo a alguien, es decir, cuando prometemos creamos una expectativa en una persona.

También podemos decir que una promesa, es un acuerdo o pacto con nosotros mismos, con Dios o con otras personas demás, en el cual nos comprometemos a cumplir lo que decimos, aunque nos cueste esfuerzo, sacrificio o dolor.

♥    Incumplir una promesa representa:

  • Hacer un daño u ocasionar perjuicio por faltar a la palabra.
  • Tomar el camino equivocado.
  • Escoger la opción del incumplimiento, es un grave error.
  • Afectar la capacidad de influir positivamente en los demás.
  • Generar un impacto negativo en la otra persona, el cual no alcanzamos a imaginar.
  • Ocasionar mucha tristeza, decepción, desilusión o intenso dolor.
  • Causar la ruptura de una relación importante con Dios, con el prójimo, por ejemplo, puede resultar en el rompimiento de una relación familiar, entre esposos, padres e hijos.

Cuando hacemos promesas nos damos a conocer porque estas revelarán lo siguiente:

  • Nuestro carácter y la base de nuestra moral, formada por principios y valores.
  • Que somos digno de confianza.
  • Que somos personas responsables.
  • Demostramos respeto hacia nuestro prójimo y también ganamos su respeto.
  • Expresamos nuestro interés de mantener la relación con la otra persona.
  • Podemos dar mucha alegría a la otra persona cuando cumplimos lo que le prometimos, por ejemplo, la felicidad que generamos a los hijos cuando cumplimos las promesas que les hicimos.

♥   Ahora, ¿Por qué debemos tener cuidado cuando hacemos una promesa? Revisemos lo que nos enseñan las Sagradas Escrituras en el libro de Proverbios capítulo 6:1-3:

  • Porque una promesa es una deuda.
  • Porque salimos fiador de una palabra que nos obliga a cumplir.
  • Porque hemos creado un lazo entre nuestra alma y otra persona.
  • Porque hemos quedado presos con lo que hemos prometido.
  • Porque nuestro testimonio quedó en las manos de la persona a quien le prometimos hacer o dar algo.

De acuerdo con estos consejos bíblicos para deshacer una promesa que no podemos cumplir, debemos acercarnos nuevamente a la persona a la que hicimos la promesa, explicarle las razones que tengamos por las que no cumpliremos lo pactado y pedirle un nuevo acuerdo que sí podamos cumplir o en el mejor de los casos, deshacer el compromiso adquirido sin causarle perjuicios a la otra persona.

En cuanto, al caso que el voto lo hayamos hecho a Dios y no lo podemos cumplir, debemos orar, humillarnos ante Su Presencia, pedirle perdón por no cumplir lo que hemos prometido y clamar por su misericordia. Tener presente, que es mejor no hacer promesas que no podamos cumplirle.

Es importante, también mencionar que, si una persona está llegando a Cristo y en su antigua vida en alguna ocasión hizo votos, promesas o pactos con un servidor del enemigo o espíritu maligno, debe dirigirse a su pastor, decirle lo sucedido para que ore por usted, le guíe a deshacer ese pacto con las tinieblas, sea libre y reciba consejería para continuar una vida cristiana en victoria, sólo el poder de Dios puede romper el convenio que haya realizado con el enemigo.

Es necesario aclarar que la Biblia no nos dice que no hagamos votos a Dios, lo que nos enseña son los aspectos que debemos conocer cuando hacemos una promesa, especialmente a Dios:

¿Qué debemos tener en cuenta cuando hacemos una promesa?

  •  Que sea acorde con las Sagradas Escrituras.

Se requiere que tengamos un conocimiento de la Palabra para saber cuál es la voluntad de Dios, de esta manera evitaremos prometer cosas que estén fuera de Su orden ya que no recibiremos Su aprobación. Por ejemplo, hay personas que juran cobrar venganza por alguna situación, este juramento no es aprobado por Dios.

En el abordaje de este tema es necesario hablar de una práctica muy común en algunas creencias, me refiero a las mandas religiosas, si alguna persona hizo estos rituales la recomendación es acercarse a su pastor, conversar a acerca de las mandas realizadas y pedir oración por rompimiento de estos votos o consagraciones.

  • La persona a quien le prometemos.

    En el marco cristiano, podemos hacer promesas a Dios o a una persona; respecto a este mismo contexto si nos encontramos en una Iglesia o evento cristiano debemos examinar que no estemos frente a un caso de manipulación ministerial quienes, usando incorrectamente la Palabra de Dios, pretenden obtener recursos o favores de la congregación para financiar su vida pecaminosa. Miremos lo que dijo Jesús de estos ministros que hacen al pueblo hacer falsas promesas para obtener de ellos ganancias, Mateo 23:13-23.

  •   Revisar el propósito y la motivación de la promesa.

    Toda promesa o voto debe conducir a tres cosas nos dijo nuestro Señor Jesús en el pasaje de Mateo 23:23: a la justicia, la misericordia y la fe. En otros términos, la finalidad de nuestras promesas debe ser buena, correcta, justa, misericordiosa, que no afecten negativamente nuestra salvación.

    Con relación a las promesas que le hacemos a Dios, estas nos perfeccionan como individuos, nos acercan más a Él, nos conducen a que Su propósito se cumpla en nuestras vidas.

    (por su gloria y excelencia) por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia2 Pedro 1:4

  • Prometer lo que podemos cumplir.

    No debemos prometer algo que no está a nuestro alcance hacerlo.

    Volvamos a leer los consejos del rey Salomón, quien después de experimentar muchos procesos en su vida, escribió en el libro de Eclesiastés cap.5:1-6: una persona que hace votos a la ligera es considerada como insensata.

    Recordemos la experiencia del discípulo Pedro cuando Jesús les dijo a sus discípulos que estaba a pocas horas de ser entregado a las autoridades (esto lo digo con mis palabras), Pedro le respondió:

    Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.  Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. – Mateo 26:33

Vemos como Pedro impulsado por sus emociones, por las circunstancias del momento hizo un par de promesas al Señor que no cumpliría y Jesús lo sabía, por eso le reconvino a la oración y también oró por él para que su fe no le faltara en la prueba que pronto viviría.

Me resta extenderte la invitación para dispongas un tiempo con el Señor, recuerda todas las promesas que has hecho a Dios y a tu prójimo, revisa con la Palabra si son aceptables delante de Dios, si en el resultado de este ejercicio te aparecen promesas pendientes por cumplir, y si las personas a las que hiciste las promesas aún están con vida y tienes contactos con ellas, haz un esfuerzo por cumplir lo que has prometido o acercarte a ellas, pídeles perdón por tu incumplimiento, es posible que estas personas recibirán con agrado tu gesto, les darás un motivo de alegría, de gratitud y recuperarás tu buen nombre.

 También puedes hacer la siguiente Oración junto con lo que el Espíritu Santo ponga en tu corazón orar:

Señor Jesús vengo delante de Tu Presencia clamando por misericordia, perdón y ayuda. Perdona Señor toda promesa, voto o juramento desde que tengo uso de razón he hecho a ti y a otras personas, que no he cumplido.

Señor hoy comprendo que he actuado con insensatez, que he sido ligero al hacer promesas que no pude cumplir, perdóname, Señor Jesús.

También Señor Jesús te pido perdón por los votos, promesas o juramentos con los que he ligado mi alma a personas, seres de las tinieblas, ahora entiendo que esta práctica es pecado, es un acto abominable para ti, no está conforme a tu voluntad.

Por lo tanto, Señor Jesús, te pido perdón, renuncio a estos pecados, rompo y me desligo de toda alianza, pacto, acuerdos con lo que he enlazado mi vida, a mi familia u otra persona, me arrepiento y te pido que con tu Sangre Preciosa me liberes de todo lazo que tenga atada mi vida.

También te pido me hagas recordar cualquier promesa, voto o juramento que no esté conforme a tu voluntad que haya realizado y hazme libre de ello, en tu nombre Jesús. Amén.

 ¡Gracias, mi Señor Jesús por tu libertad!

 

 

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