La insensatez de hacer votos a la ligera – Eclesiastés 5:1-6
1 Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.
2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
Este es un tema interesante e importante para el pueblo cristiano el cual abordaré de manera general y estableceré algunas bases necesarias para la correcta vivencia de nuestra fe en Jesús y evitemos caer en prácticas de fe que parecen inofensivas, pero pueden ser peligrosas a causa del desconocimiento de estos llamados comúnmente “actos de fe”.
Cuando decimos que somos cristianos es a causa del fundamento de nuestra fe, es decir, tenemos la confianza en la persona de Jesús, estamos plantados en Él por lo que profesamos nuestra fe con un estilo de vida acorde a las enseñanzas de nuestro Maestro.
Por otro lado, es necesario mencionar que la práctica de actividades o rituales religiosos no nos hace cristianos ya que requerimos de un nuevo nacimiento. Por ejemplo, cuando leemos del caso de Simón el mago de Hechos de los Apóstoles, él quería el don del Espíritu del Santo sin tener un verdadero arrepentimiento o como también Jesús le enseñó a Nicodemo respecto de la necesidad de nacer de nuevo para entrar al Reino de Dios.
Por lo general, existe la costumbre que las personas que tienen algún tipo de religión o acercamiento a un ser divino consideran que acudir a su templo está asociado a ofrecer votos, promesas o juramentos al ser que adoran, esta es una práctica muy frecuente que conservan diferentes comunidades en la actualidad.
En el pasaje citado para esta reflexión, nos indica puntualmente que cuando vamos a la casa de Dios tengamos cuidado de nuestras conversaciones con Él.
«Cuando fueras a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios, porque no saben que hacen mal.»
De acuerdo con este pasaje bíblico, Salomón por dirección del Espíritu Santo nos advierte acerca de la importancia de los votos y promesas que hacemos a Dios y la manera cómo debemos realizarlos ya que es un acto que requiere que reflexionemos, analicemos, que resulte de la convicción del corazón, es decir, no debemos hacer votos a la ligera originados por la emoción, necesidad, presión social ni por obligación.
La Palabra nos enseña que las prácticas cristianas pueden ayudarnos a buscar a Dios, pero si la motivación del corazón es incorrecta podemos ubicarnos en una posición de religiosidad o convertirnos en personas que solamente siguen tradiciones sin el conocimiento de un Dios verdadero.
«No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.» Versículo 2.
Cuando leemos acerca de la vida del rey Salomón, como fueron sus inicios, vemos que comenzó con una vida cristiana basada en la fe y las enseñanzas del amor y temor de Dios dadas por sus padres. La Biblia registra un momento relevante cuando vemos en 1 Reyes capítulo 3, el joven rey le pide a Dios sabiduría para gobernar a Israel y su petición le fue concedida y además recibió otros dones porque Dios se agradó de la intención de su corazón. Sin embargo, Salomón en el desarrollo de su asignación disminuyó su devoción a Dios dándole apertura a la idolatría, por mencionar uno de los pecados e influencias que dominaron su vida, por lo que experimentó la religiosidad y una fe superficial, cimentada en rituales, pero no en la comunión con Dios.
Hoy, podemos conocer a muchos cristianos confundidos, frustrados por la falta de conocimiento de la Palabra, se encuentran llenos de falsas profecías y con la expectativa que Dios les responderá un voto o una promesa que hicieron, pero como no fue conforme a Su voluntad no sucederá lo que están esperando.
Una pregunta, ¿Por qué las personas hacen votos de modo ligero y con frecuencia?
- Posiblemente porque para algunas personas consideran que es fácil hacer votos, les parece cómodo, rápido y produce satisfacción o alivio a su alma.
No obstante, puede suceder que Dios se agrade y responda a la promesa que le hacemos cuando con sinceridad de corazón le decimos que queremos cambiar, alejarnos del pecado o de determinada situación, esta es la voluntad de Dios, nuestra salvación, sin embargo, algunas personas una vez reciben las bendiciones que esperaban de Dios, se olvidan de lo que prometieron, no le cumplen al Señor, lo cual es un grave error.
También observamos, que existen creyentes que se acercan a Dios, necesitando hacer cambios radicales en sus vidas, pero se limitan a hacer su petición más no se comprometen en nada con Dios. Estas prácticas religiosas terminarán apagando la vida espiritual del creyente.
Seguimos leyendo el versículo 4:
«Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.»
Cuando hagamos un voto debe ser resultado de la convicción de la Presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, solo Él puede guiarnos a realizar una verdadera promesa porque conoce nuestras debilidades, necesidades, circunstancias y la determinación que tenemos de cumplir lo que estamos prometiendo.
Debemos evitar hacer promesas a Dios que no cumpliremos y pretender que podemos continuar con una buena relación con Él, una relación de amistad y comunión disfrutando de la bendición de Dios, cuando solamente nos estamos engañando a nosotros mismos con el adicional que Dios nos hará responsables de lo que hemos prometido.
El rey Salomón continuó diciendo en los versículos 5 y 6:
«Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue por ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?»
Nos queda claro que nuestro Dios está vivo, es real, y está atento a nuestras palabras y pensamientos razón por la cual nos dice que una promesa hecha de manera ligera le produce desagrado y recibimos consecuencias negativas.
En la Biblia encontramos varios pasajes que tratan de los aspectos que debemos tener en el momento de hacer votos y promesas a Dios y a los hombres, incluso Dios dio leyes referentes a las promesas en Levíticos 27.
Es significativo para nuestra comunión con Dios comprender lo siguiente:
- La fe en Cristo no debe estar basada en votos, juramentos o promesas que estén por fuera de Su voluntad buena, agradable y perfecta.
- La fe no depende del estado anímico, emociones ni circunstancias.
La Biblia dice en: Proverbios Cap. 20:25:
Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar.
En el siguiente post, seguiré abordando otro aspecto de esta enseñanza porque Dios quiere que su pueblo sea cuidadoso, responsable de sus votos y que también se mantenga libre de cualquier lazo que de manera consciente o inconscientemente se haya enredado por el desconocimiento de Su Palabra o guiado por falsa instrucción.
¡En donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad!

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