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Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo: No temas.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador;
Isaías 43:1-3
Este pasaje de las Escrituras me hace recordar especialmente a las vivencias del apóstol Pedro cuando estando con los discípulos en la barca tuvieron problemas porque las olas del mar les azotaban y el viento les era contrario, esto les impedía llegar al otro lado, a Genesaret.
Inmediatamente después, Jesús insistió en que los discípulos regresaran a la barca y cruzaran al otro lado del lago.
Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche.
Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas.
A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua.
MATEO 14:22-23 NTV
Cuántas veces nos ha sucedido que nos detenemos por las circunstancias difíciles que vivimos, con lo visible, lo terrenal, por los pensamientos de incertidumbre que todos juntos forman como una enorme pared o una ancla para que no continuemos y nos hacen detener en nuestro caminar con Jesús.
A cualquiera de nosotros nos puede suceder así como a los discípulos en la barca que en medio de la madrugada, estando aún oscuro de repente se presentan los problemas, llega la adversidad a nuestras vidas, familia, ministerio, congregación, incluso a nuestra nación.
En esos momentos que no vemos la solución a las dificultades podemos dar lugar al enemigo de nuestras almas con pensamientos de duda, confusión porque el temor nos paraliza y neutraliza cualquier acción que intentemos realizar.
También la Biblia nos muestra, que los discípulos sintieron que estaban desprotegidos, desamparados pero solo era una percepción humana porque Dios estaba al cuidado de ellos y en control de sus vidas.
Estando los discípulos luchando contra las grandes olas en medio del mar se presentó Jesús caminando sobre el agua, de la manera que menos ellos lo esperaban así nos puede suceder, estamos orando por la intervención divina para resolver una difícil situación, enfermedad, angustias por diferentes motivos y se manifiesta el poder de Dios sorprendiéndonos con Su favor inmerecido.
“Pero Pedro cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse. —¡Sálvame, Señor! —gritó.
De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. —Tienes tan poca fe —le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí?
Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo”.
Mateo 22:30-33
Debemos estar preparados para la respuesta de Dios, el apóstol Pedro le pidió al Maestro que diera la orden que él fuera caminando sobre las aguas hasta donde estaba Jesús en el mar y Jesús le dijo: ven.
Desconozco cuáles eran los pensamientos o motivaciones del apóstol Pedro en ese justo momento pero es evidente que él quiso replicar un acto sobrenatural de nuestro Señor Jesús, caminar sobre las aguas, y lo logró mientras puso la fe en Jesús.
Del mismo modo como le sucedió a los discípulos de este pasaje, nuestro Señor Jesús nos inspira de tantas formas, nos reta a cada instante de nuestro existir a procurar lo sobrenatural del Reino de Dios, a desafiar los imposibles que nos hablan muy fuerte y que procuran apagar nuestra fe, ánimo y confianza en el amor y poder de Dios.
Recordemos que cuando los vientos soplaban en contra de los discípulos, Jesús ya estaba delante de ellos porque cercano está Jehová de los que le temen y esperan en Él en todos los momentos de la vida.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos, prometió siempre estar con nosotros, cuando le obedecemos Él va delante de nosotros, alumbrado cada uno de nuestros pasos, indicándonos el camino y si intentando seguirle nos falta la fe, nuestro Salvador estará para ayudarnos, darnos su mano y librarnos de hundirnos en las batallas de la vida.
¿Sabes?, por el fiel amor de Dios con sus hijos creemos que Jesús sacó a Pedro cuando se hundía en el mar, lo levantó y juntos regresaron caminando sobre las aguas a la barca.
Queridos hermanos de la fe y amigos, no tengan temor, pongan su confianza en Dios, Él dijo pasen al otro lado y así sucederá, el mal tiempo pasará y vencerán, independiente de lo fuerte que sea la adversidad.
Somos más que vencedores en CristoJesús, ya tenemos la victoria en Su vida, en Su Palabra y en Su sangre preciosa.
Confía en Dios, tú vas a pasar al otro lado.
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