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Reflexiones

CUIDADO CON LA FE INVERSA

Elías y la viuda de Sarepta

7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra. 8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: 9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.

10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.

11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. (para preparar una última comida, después mi hijo y yo moriremos).

13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

1 Reyes 17:8-16

Meditando en esta historia encuentro muchas enseñanzas que fortalecen nuestra fe en Dios por el contenido de la revelación y la invitación de la confianza que debemos tener como creyentes, basada en el conocimiento de Su naturaleza divina, carácter y propósitos para sus hijos.

En esta ocasión, ponemos la atención en el hogar de esta mujer para examinar lo que estaban viviendo, una familia conformada por una mujer en condición de viudez y su pequeño hijo, sumado a una situación de escasez en su nación que también afectó el bienestar de su casa, generando especialmente en ella, el considerar la muerte como el siguiente acontecimiento para ellos por la falta de alimentos y de los medios de sostenimiento.

La situación que experimentó esta mujer hija de Dios, no es ajena a la que viven cientos de hogares en nuestros días, cuando las familias padecen temporadas de dificultad económica, material o enfermedades que según la medicina son incurables, es inevitable que los integrantes se aflijan, entristezcan, se desmotiven, y algunos hasta toman la decisión de abandonar el hogar.

En el caso de la historia de la viuda de Sarepta, puedo ver el cuidado de Dios con sus hijos porque Él sabe de qué tenemos necesidad, es Padre de huérfanos y defensor de viudas, dice Su Palabra. En los tiempos cuando vivimos circunstancias muy complejas que humanamente no tenemos manera de resolverlas, Dios se hace presente y nos dice: hijo, hija no temas, Yo Soy la solución a tu problema, a tu conflicto, a tu enfermedad.

Lo anterior, lo expreso porque podemos observar en Las Escrituras que Dios había visto y escuchado a esta mujer que cuando pronunció las palabras de muerte o su temor a morir y que le sucediera lo mismo a su hijo porque le restaba solo un poco de alimento, pero ella no se había dado cuenta que ya la respuesta a su necesidad estaba en casa, Dios había enviado Su Presencia a través del profeta Elías.

Quiero reiterar lo que he mencionado, Dios no envió un gran mercado con alimentos a la casa de la viuda, no le envió dinero, no hizo llover sobre su casa, Dios envió lo que más la viuda y nosotros necesitamos que es Su Presencia representado en el profeta Elías quien estableció en su hogar una poderosa palabra y promesa: 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.

Cuando no sabemos qué hacer o no tenemos los medios para resolver los imposibles, Dios nos dice cree en mí, en mi palabra y mis promesas, que son Espíritu, vida y verdad, solo Dios hace que todo cambie a nuestro favor y que las imposibilidades se vuelvan posibles u oportunidades.

Otro aspecto que no puedo pasar por alto es que Dios reveló lo que espiritualmente estaba aquejando el alma de esta mujer, ella estaba siendo perturbada por un espíritu de temor que la condujo a ver todo perdido, sin esperanza y a considerar incluso el final de sus días. Sin embargo, Dios a través del profeta le dijo: no tengas temor.

El temor es un pésimo consejero e influencia en épocas difíciles, debemos cerrarle la puerta desde que el enemigo inicia su operación de ataque, en el primer momento que nos envía pensamientos que despiertan en nosotros miedo, incredulidad, queja, oscuridad, quebrantamientos de las emociones que debilitan la fe hasta dejar la oración y por consiguiente, lograr desconectarnos de Dios, este es y siempre será el objetivo del enemigo.

Más Dios revela su fiel amor y cuidado para con su hija y descendencia, enviando Su Presencia a su casa, disipando las tinieblas, destruyendo los planes del maligno y trayendo luz, esperanza, fe y sobre todo amor. Siendo el amor es el más importante, el mayor de ellos, dicen las Escrituras.

Querido hermano en Cristo y amigo, ten la certeza que hay tres verdades de Dios que son permanentes en los que creen en Él, estas son: la confianza en Él, la seguridad de que Él cumplirá sus promesas, y que Su amor nunca nos faltará.

He titulado esta reflexión, Cuidado con la Fe inversa, fue la expresión que vino a mi mente cuando meditaba en esta historia, porque el creyente en los momentos muy difíciles puede fácilmente pensar, hablar y aún creer que no hay solución a sus problemas, que acontecerá todo lo malo, lo negativo en lugar de reaccionar con fe, anunciando a los problemas cuan grande es Dios y lo que está escrito en Su Palabra para desatar Su poder sobre la adversidad. Por eso es hora de desechar, soltar y renunciar audiblemente al temor y su influencia lo cual no permite ver la grandeza del amor y del poder de Dios que reposa sobre sus hijos.

En el siguiente post, continuaré con la segunda parte de esta hermosa reflexión, la que llamaré: Revocando mis confesiones equivocadas.

Con amor en Cristo,

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