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Reflexiones

Dios nos quiere junto a El como los polluelos están bajo la sombra de las alas de su madre

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Es el anhelo de Dios que permanezcamos junto a El, y que sostengamos una relación amorosa, madura e inquebrantable.

En el libro de los Salmos encontramos varios pasajes que expresan este sentir de Dios, el cual también tuvo el rey David. El salmista, había desarrollado una comunión íntima con Dios, él había probado el deleite de estar ante Su Presencia, por esta especial razón, el Espíritu Santo nos enseña a través de David lo siguiente:

Cuando estemos en peligro o tengamos temor, podemos orar como lo hizo David cuando fue perseguido por el Rey Saúl y los ejércitos enemigos:

Salmo 17:8: “Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas. 

Cuando estemos atribulados, afanados, angustiados, necesitados, confundidos, con incertidumbres, recordemos el Salmo 36:7

 “¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida”.

Cuando la desesperación y el desasosiego quieran apoderarse de nuestras almas, la paz se ha ido de nuestro corazón y pensemos que no hay salida humada para los problemas o la prueba sea muy fuerte, oremos pidiendo a Dios Su Favor y misericordia como dice el Salmos 57:1:

“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece”.

Cuando estemos tristes, afligidos, cargados, cansados, tengamos presente que Jehová sigue obrando milagros, Su bondad nos rodea y Su gozo es nuestra fortaleza, como está escrito en el Salmo 63:7:

”Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré”.

Cuando nos sintamos inseguros, intranquilos, declaremos confiadamente como dice el Salmo 61:4:

“Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. 

Nuestro Señor Jesús expresó con profundo dolor estas palabras a Jerusalén:

¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Mateo 23:37.

 Dios nos anhela junto a El, como un Padre que quiere estar con sus hijos.

Dios nos ofrece un amor verdadero, que no se desvanece, no cambia, nunca nos fallará, anhela y tiene lo mejor para nosotros, nos salva, sana, consuela, protege, fortalece, y Su amor es hasta la eternidad.

Refúgiate en Su Presencia, estarás oculto del enemigo, estarás seguro, protegido, no te hará falta nada, deléitate en la plenitud de Su amor!

Sé bendecido en todo,

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