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Reflexiones

En Jesús tenemos la Victoria sobre el estado de tristeza

En la presente nota, continuaremos abordando un estado de ánimo que seguramente por el actual momento que atravesamos, está tocando las puertas de muchos corazones, nos referimos a la tristeza.

En el escrito anterior, en Jesus tenemos victoria sobre nuestras emociones, habíamos comentado que la tristeza es una emoción que cualquier persona puede experimentar y debería ser pasajera, sin embargo cuando reiterada o permanentemente la persona está triste es una señal de alerta ya que puede volverse peligroso.

Miremos el aspecto espiritual, cuando le damos lugar a la tristeza podemos estar abriendo la puerta a otros acompañantes nada recomendables como son: el desánimo, la amargura, el enojo, la ira, la falta de contentamiento, decepción, frustración, los cuales pueden conllevar a la depresión, a desarrollar enfermedades mentales como la bipolaridad, incluso a considerar pensamientos e intentos de suicidios.    

Estas obras no son Dios, vienen de parte del enemigo de nuestras almas, quien pone en las personas una fuerte carga espiritual para que ejerzan influencia en sus pensamientos y voluntad, generando en ellos desacuerdo con Dios, con su soberanía, voluntad o decisiones.

El enemigo, está decidido en ponernos en enemistad con nuestro Creador, usa diferentes medios para que creamos que Dios no es bueno, que nos ha abandonado, que es muy severo o que no nos ama.

Ante el acecho del enemigo, debemos permanecer creyendo en Jesús, en su fiel amor y en sus palabras, en Él tenemos la victoria sobre cualquier aflicción que podamos vivir, en Él hallamos la fortaleza para continuar el camino de la vida.

Ahora, pasemos a conocer una hermosa historia de una gran mujer llamada Ana, la encontramos en la Biblia, en el libro de 1 Samuel 1:1-20.

Ana vivió un tiempo donde siempre estaba muy triste a causa de no tener hijos, junto con la tristeza albergó el enojo, el descontento, la irritabilidad, el mal humor, el pesimismo.

Todas estas emociones Ana las somatiza, trasladando el conflicto emocional a síntomas físicos, tuvo pérdida del sueño y del apetito.

¿Cómo hizo Ana para superar el estado de tristeza?

Primero, tomó la decisión de buscar a Dios, derramó sus lágrimas, con un corazón humillado y sincero expuso su situación delante de Él, pienso que no se reservó nada. 

En el altar de oración dejó sus angustias, tristeza, amargura e incredulidad.

Segundo, hizo un pacto, de dedicar su hijo al servicio de Dios, y esta determinación venía de Dios.

Ana, tuvo un hijo a quién llamó Samuel, fue un hombre muy usado por Dios, fue sacerdote, profeta y primer juez de Israel; él ungió a los dos primeros reyes de Israel, a Saul y a David.

Ana tuvo incluyendo a Samuel, seis hijos, cuatro hombres y dos mujeres.

Qué bueno es Dios, propicio con el alma que le busca fervientemente.   

Nuestro mensaje, es que no estés más triste, busca a Dios en oración en plena certidumbre que tu clamor será escuchado y que verás Su bondad manifestada en tu vida y en todo aquello que estás orando.

Otros consejos que podemos darte son: establece una disciplina de oración y lectura de la Palabra, escucha alabanzas, rodéate de personas que te inspiran a creer en Dios y oren por ti, congregate en una iglesia.

Oración:

Dios, solo tú eres mi refugio, mi lugar seguro, tú eres mi Dios y en ti confío. Sé que me rescatarás de toda trampa y me protegerás de enfermedades mortales. Con tus plumas me cubrirás y con tus alas me darás refugio. Tus fieles promesas son mi armadura y mi protección. Amén. Salmos 91:2-4.

Recuerda, el corazón alegre hermosea el rostro. Dios está contigo.

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