Menu
Reflexiones

Es necesario, que yo edifique el muro espiritual de mi vida!

[pl_row pagelayer-id=»vjboiyzkygfh1ptq» 0=»»]
[pl_col pagelayer-id=»xykj859qv0la52y1″ col=»12″]
[pl_text pagelayer-id=»79cqn4an0i9txug0″ 0=»»]

En el Libro de Nehemías, encontramos una bella historia que fortalecerá nuestra vida espiritual. En el Cap.1: Nehemías, un judío exiliado que se encontraba en Susa, capital del reino, preocupado por su nación, preguntó por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén.  Y le dijeron:

 “El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego”.

Nos detendremos a considerar la importancia de los muros. En la época antigua, los muros los construyeron como una medida de seguridad, de protección ante sus enemigos, en la caso de Jerusalén, el muro tenía 12 puertas, cada puerta tenía asignados atalayas y guardas, estos últimos  tenían autoridad para permitir el ingreso y salida de las personas. En la noche, a una hora establecida se cerraban las puertas y el pueblo podía dormir tranquilo porque las puertas se cerraban y había guardas vigilando la muralla.

Otro propósito de la creación de los muros y  la más importante, fue establecer separación entre Israel y las demás naciones, para que no se contaminaran con las costumbres y creencias de otros pueblos.

Entonces, vemos que hay muros físicos y espirituales, el llamamiento de Nehemías fue levantar ambos muros en su nación. Los muros, impiden que el enemigo ingrese y haga cualquier clase de daño, recordemos que él es especialista en robar, matar y destruir.

Que pasó con el pueblo de Dios en esa época?  Por qué estaban sin muros y sus puertas quemadas? Ellos habían desobedecido a Dios, a Su Palabra, comenzaron a contaminarse con las costumbres de los pueblos paganos, se mezclaron con sus tradiciones, cayeron en idolatría, rindieron cultos a los dioses de esos pueblos, daban a sus hijos a través de sacrificios, se dedicaron a las cosas ocultas, dejaron el temor, la justicia y la santidad de Dios. Todos estos pecados, entre otros, hicieron que la Presencia de Dios se apartara de Su pueblo, quedaron sin Su protección y amparo.

Por esa razón, Nehemías orando en humillación con lloro y en ayuno, le dijo a Dios:

 “confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.  En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo”.

El apóstol Pedro, nos dice que seamos sobrios, y velemos; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; no podemos ser ingenuos ante las asechanzas del maligno, el Apóstol  no nos dice que el enemigo  tiene autoridad para devorarnos a todos o que todos seremos devorados, él nos advierte que debemos estar apercibidos, vigilantes en oración, en ayuno, llenura de Su Presencia, fortalecidos en Su Palabra, y teniendo una vida agradable ante los ojos de Dios, de esta manera construimos nuestros muros espirituales.

En otra porción de las Escrituras encontramos en:

Eclesiastés 10:8: “El que hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado (el que abre brecha en un muro), le morderá la serpiente”.

Depende de cada uno de nosotros edificar y fortalecer nuestros muros diariamente.

El profeta Isaías nos dice en el Cap. 30:13: que el pecado es como una grieta que  amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente.

Mas la voluntad de Dios, es que nuestras vidas estén cimentadas en El, Su poder nos fortalece en los momentos de debilidad, de angustia, nos hace libre de temores, miedos, nos consuela y nos da paz. Con Dios somos más que vencedores.

Tenemos una hermosa promesa en el libro de Isaías en el Cap. 58:11-12: “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar”.

Levántate, mira el estado de tu muro espiritual, pídele al Espíritu Santo que te ayude a reparar y a fortalecer las áreas que consideres necesaria intervenir, Dios está contigo y desea que goces de una vida en victoria.

Sé bendecido de manera sobre abundante!

[/pl_text]
[/pl_col]
[/pl_row]

No Comments

    Leave a Reply

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.