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Reflexiones

La Acusación Parte II

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Visión del sumo sacerdote Josué

1Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

2Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?

3Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

4Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

5Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

6Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo:

7Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.

Zacarías 3:1-7

Continuamos exponiendo esta poderosa enseñanza referente a la Acusación;  nuestro Señor Jesucristo, en una ocasión dijo a sus discípulos y Sus palabras no pierden vigencia:

Mirad que nadie os engañe

Mateo 24:4

Recordemos, que la Acusación, es el acto de señalar, atribuir a una persona la responsabilidad de un delito, una falta o una acción reprobable. Mostrar  los efectos o las consecuencias negativas de las acciones de una persona.

Así mismo, la Acusación, representa las pruebas o evidencias de la falta o delito para iniciar un juicio sobre una persona, en otros términos, representa el argumento legal del acusador.

El método usado por el enemigo desde la época de nuestros primeros padres, es la mentira a través del engaño.

El maligno, hace todo un seguimiento a la persona que quiere destruir para conocer especialmente sus áreas débiles o que no están rendidas a Dios, inicia enviando dardos de fuego a su mente, luego que obtiene la atención de esta persona, lanza un segundo dardo, que es la tentación, una vez logra que este hombre o mujer peque, se dirige ante el Padre para acusar y avergonzarle por el pecado cometido.

El engaño, es un método que el acusador ha implementado y que viene perfeccionando desde Adán y Eva hasta nuestros días, razón por la cual es necesario que nos llenemos de Dios, perseverando en la oración, en la meditación de Su Palabra y en tomando las diferentes armas que nos ha entregado para derribar las fortalezas del adversario. Sólo conociendo la Verdad, somos libres del poder de las tinieblas.

Nos dice Dios en el libro de Revelaciones 12:10:

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

Apocalípsis 12:10

Cuando el acusador es lanzado fuera, desautorizado por Dios, lo que sigue es un proceso de restauración, podemos ver esta hermosa obra en los versículos 4 y 5 del capítulo 3 de Zacarías, Dios, juez justo, movido por misericordia perdonó los pecados del pueblo de Israel y ordenó que le cambiaran las ropas muy sucias e indignas que tenía el sumo sacerdote Josué por ropas espléndidas, de gala y que le pusieran una mitra limpia, en representación de la restauración del ministerio.

Cuando una persona recibe el perdón por sus pecados y dedica su vida para agradar a Dios, ya no es indigna ante Sus ojos, ahora goza de la salvación, también de poder y autoridad para resistir, reprender y vencer las obras del maligno.

Es importante tener en cuenta, la advertencia que le da Dios a Josué en el versículo 7 porque es el fundamento para que los creyentes tengamos victoria sobre el reino caído de las tinieblas: si andamos en el Camino del Señor, guardamos sus ordenanzas entonces gobernaremos en Su casa.

En otras palabras, no podemos gobernar separados de Dios, comenzando por gobernarnos a nosotros mismos, tomando control de nuestras emociones y sentimientos, seguido del gobierno en el hogar, en la congregación, profesión porque aunque ocupamos un cargo de liderazgo como padres, ministros, jefes, sin Dios no tenemos poder ni autoridad para desarrollar cada misión con éxito.

Concluyo con lo siguiente, de cada uno de nosotros depende la trascendencia e impacto del gobierno que Dios nos ha dado, procuremos lavar a diario nuestras vestiduras de pecados o de cualquier impureza, presentándonos delante del trono de la Gracia y el acusador será lanzado fuera de nuestras vidas y entorno.

Dios nos ama, nadie nos puede separar de Su amor.

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