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Reflexiones

La Silla del Rey

Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.
Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él.
Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.
Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.

2 Samuel 12 – Natán amonesta a David

La historia de la Biblia que a continuación examinaremos con la ayuda del Espíritu Santo, trata de una posición moral que tomó un hombre de Dios en un determinado momento de su vida y servicio, situación que cualquier creyente está expuesto a vivirla.

Leamos en el capítulo 11 del 2da de Samuel, cómo finaliza:

Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

2 samuel 11:27

El anterior pasaje bíblico hace referencia a la desaprobación de Dios con relación al pecado de adulterio cometido por el Rey David y la serie de pecados y sucesos desencadenados a causa de los mismos. La manera cómo condujo a la muerte al esposo de esta mujer quien también era un siervo fiel al Rey. Las acciones del Rey provocaron la intervención de Dios en esta etapa de su vida para salvación del hombre ungido y corrección de su proceder en todo lo que él había hecho.

La intervención divina requirió de dos elementos, un mensajero y un mensaje. Por lo tanto, para entregar este mensaje, fue escogido el profeta Natán, un hombre temeroso de Dios, ungido, obediente, prudente, confiable, que hizo exactamente la misión que le fue asignada, no agregó una coma ni un punto al mensaje, no aportó una opinión personal, no criticó ni juzgó al Rey por los hechos que él cometió como tampoco los difundió con otras personas.  

El mensaje transmitido al Rey, inicia con una situación terrenal en el que refleja acciones injustas que originan en David gran molestia y urgencia de impartir justicia a la persona que había obrado inapropiadamente y este era el verdadero propósito de Dios, despertar en el Rey su conciencia y espíritu frente a los pecados que cometió, enfocarlo nuevamente al Señor porque el pecado no sólo nos distancia de Su Presencia sino que también trae muerte espiritual a la vida de las personas.

Así como le sucedió a David, a cualquier creyente nos puede pasar que al escuchar una situación que nos parece injusta la primera reacción que nos causa es enojo y un sentimiento de exigir justicia. De manera que el creyente quiere intervenir inmediatamente y hacer justicia con sus propias manos a quien le están vulnerando sus derechos. Con la diferencia que en esta historia bíblica se lo estaban contando al Rey, quien era la persona de autoridad, facultada para mantener el orden y justicia en una nación y también era precisamente él, el Rey quien había infringido las leyes terrenales y las establecidas por Dios por lo que hizo con Betsabé y su esposo.

Podemos mencionar de paso, que la Biblia nos enseña que también los reyes de esta tierra son y serán confrontados por Dios, el Rey Soberano de esta tierra. Todos los seres humanos daremos cuentas a Dios de cada uno de nuestros actos, aún de nuestras palabras.

Mas yo (Jesús) os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

mateo 12:36

Pero ¿qué es confrontar?, el concepto hace referencia a poner una persona frente a otra, cara a cara para debatir un asunto.

Hasta esta parte de la lectura, hago dos preguntas:

1.     ¿Cómo reaccionamos cuando somos confrontados (con justa o injusta causa)?

2.     ¿Qué reacción espera Dios de nosotros cuando somos confrontados?

La reacción del Rey David es buen ejemplo de cómo reaccionamos en un momento específico, cuando hay que aplicar justicia a otra persona, pensamos vehemente que caiga todo el peso de la ley de Dios, terrenal y la nuestra si fuese posible pero si la ley nos la deben aplicar a nosotros o a uno de los nuestros, pedimos vehemente ¡misericordia!

En esta historia de vida, el Rey David reaccionó cómo lo esperaba Dios, reconoció sus pecados y se arrepintió, entre otras acciones se humilló implorando misericordia a Dios para su vida y los suyos, como lo podemos leer en Salmos 51.

Uno de los puntos que traigo a nuestro razonamiento es en caso que nosotros seamos de las personas que asumimos la posición moral que tomó David al enterarse de una injusticia, el consejo es revisar primero cómo estamos nosotros delante de Dios para luego emitir una opinión de juicio, señalamiento o sentencia, las cuales debo aclarar no nos corresponde hacerlas.

Ahora, para dar un juicio respondamos el siguiente interrogante: ¿Somos irreprensibles, sin tacha, sin faltas, sin imperfecciones, que nos habilita para sentarnos en la silla del Rey para acusar, señalar o condenar a nuestro prójimo?

El tema que estoy tratando referente al señalar, acusar o juzgar es un aspecto muy negativo que hace mucho daño especialmente, en la iglesia del Señor, creo que todos alguna vez nos hemos sentado en la silla del rey o hemos estado al frente de la silla porque hemos sido acusados por nuestros actos con justa o injusta causa.

Sin embargo, la Biblia nos muestra que sólo hay Uno sentado en el trono y es Dios, Quién juzga con justicia y verdad. Y en este momento sigue siendo el trono de Gracia para todo aquel que se arrepiente de sus pecados y se aparta para Cristo.

Ahora, en lugar de sentarnos en la silla del Rey para juzgar a nuestro prójimo, acojamos el ejemplo que nos da Dios cuando un alma necesita ser restaurada y levantada en el posible caso que haya fallado.

Y entonces Adán y Eva, oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Génesis 3:8

Y entonces Adán y Eva, oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Génesis 3:8-12

Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

Génesis 3:21

Conocemos lo que pasó con nuestros primeros padres, fueron confrontados por Dios, los corrigió, luego estableció las consecuencias de su pecado, pero también hizo un acto muy hermoso, ¡cubrió su desnudez!¡qué misericordioso es Dios!

Concluyo con el siguiente ejemplo:

Los apóstoles Bernabé y Pablo se encuentran predicando en Listra, pero ellos no le permitieron a la gente que los adoraran por este motivo la multitud apedreó al apóstol Pablo dejándolo como muerto.

Hechos 14:19

Sin embargo, dice la Palabra de Dios en el versículo 20:

Pero rodeándolo los discípulos (seguidores de Jesús), el apóstol Pablo se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.

Hechos 14:19

Podemos darnos cuenta la reacción de los discípulos cuando vieron a los apóstoles heridos, especialmente al ver el estado del apóstol Pablo, que lo consideraron como muerto, leemos que ¡los discípulos los rodearon!

Esta es la enseñanza que he sentido en mi corazón compartirles a todos aquellos que han leído este mensaje, recordarles que el pecado se corrige con verdad, firmeza y amor, la Iglesia de Jesús está llamada a exponer los argumentos bíblicos con un corazón puro, quebrantado por Dios, para que pueda exhortar, consolar, levantar, llamar a la oración los unos por los otros, e incluso a vendar heridas como lo hizo el carcelero de Hechos capítulo 16.

Retomemos cual fue la reacción de David, él pidió misericordia, reconoció sus pecados, pidió perdón, que fuese limpio de sus pecados y un corazón nuevo para que la Presencia de Dios no se retirara de su vida, el hombre de Dios tenía claro que sin el Espíritu no hay vida, en Salmos 51 versículo 10 podemos leer:

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.

Salmos 51:10

Con certeza creo que este clamor que elevó el Rey David a Dios debería hacer parte de nuestras oraciones para ser guardados del mal, de no pecar contra Dios y de la tentación que ofrece el enemigo de querer sentarnos en la silla del rey.

La paz y el amor de Dios sea sobre sus vidas. Hasta un próximo post.