Continuando la reflexión:
Elías y La Viuda De Sarepta
1 Reyes 17: 11-24
- 11 Y yendo ella (la viuda) para traérsela (un poco de agua en un vaso), él (Elías) la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. (para preparar una última comida, después mi hijo y yo moriremos).
- 13 Elías le dijo (a la viuda de Sarepta): No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
- 17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento. 18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?
- 19 Él le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama. 21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
- 22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. 23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive. 24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
He dado continuidad a la reflexión del blog anterior titulado: Cuidado con la fe inversa porque encuentro grandes enseñanzas en la historia de la viuda de Sarepta. A continuación abordaré la meditación desde la demanda que nos hace Dios de estar apercibidos acerca de la sutileza de nuestro enemigo en su firme objetivo de intentar someternos a sus malvados planes, a través de constantes ataques usando factores externos como también los internos, es decir, causará que nosotros mismos seamos los que afectamos negativamente nuestras vidas mediante pensamientos negativos, pecaminosos, generando o aprovechando las diferentes circunstancias que vivamos para que le abramos las puertas y él pueda entrar a hacer su triple dañina obra, a robar, matar y destruir. Hay un espíritu que el enemigo procurará establecer en nuestras vidas, familias, es el espíritu de temor.
Mucho podemos hablar del espíritu de temor, pero en esta ocasión mencionaré una consecuencia cuando se le da lugar a esta influencia del enemigo, me refiero a las confesiones o a las palabras que pronunciamos cuando hemos permitido que el temor entre a nuestras vidas. Resaltaré este aspecto ya que muchas vidas por años han permanecido atadas porque se enlazaron con los propios dichos de sus bocas, esta puede ser una respuesta a sus interrogantes de por qué no obtienen respuestas a sus oraciones, por qué no logran avanzar en Dios o por qué no se sienten totalmente libres o sienten que tienen como unos límites en sus vidas que les impide recibir más del Señor.
Podemos observar en la historia de la viuda de Sarepta, que ella bajo la influencia del temor expresó que moriría junto a su hijo, concediéndole de este modo la legalidad al enemigo para que entrara a sus vidas, aunque Dios le había respondido sus oraciones enviando Su Presencia a través del profeta Elías, la viuda no revocó ni desautorizó las palabras que había emitido.
Queridos hermanos y amigos, comúnmente dicen las personas: las palabras se las lleva el viento pero esta creencia popular no es correcta, las palabras que decimos tienen poder para cambiar atmósferas, entornos, para crear o destruir, para atar o para desatar, fue lo que sucedió en la vida de esta mujer, de quien aprendemos que por la influencia del espíritu de temor hizo un llamado a otro espíritu de maldad con mayor poder para que llegara a su hogar, creo que lo hizo de manera inconsciente, al decir que ella y su hijo morirían, dio apertura para que el espíritu de muerte les visitara por lo que finalmente vemos que pasados unos días de la visita del profeta, muere el niño de la viuda.
Esta es la parte que toca mi corazón porque es posible que esta madre realmente no quiso que su hijo muriese sin embargo pronunció esta declaración de muerte para ambos, pese a que la Presencia de Dios estaba reposando en su casa a través del hombre de Dios, el profeta Elías.
Por otra parte, en el transcurrir de mi caminar con mi Señor Jesús, he escuchado personas que con seguridad afirman que las situaciones que viven especialmente las malas, las trágicas, las negativas, provienen de parte de Dios, estas incluyen enfermedades, continuos fracasos, muertes de seres queridos, muertes prematuras. Es posible que las personas que piensan de este modo y que dicen creer en Dios, realmente no le han conocido, de pronto lo tienen como una religión, tradición, costumbre o le siguen por obligación.
La viuda una vez más, se enfrenta a una segunda pérdida de un familiar o ser amado, ya había muerto su esposo y ahora fallece su hijo, este suceso afectó no solo sus emociones que es algo normal, sino también su fe al considerar que la muerte de su hijo era consecuencia de sus pecados.
¿Sabes? Toda dádiva y don perfecto viene de Dios, Él es y será siempre bueno, el enemigo es y nunca dejará ser el maligno, por lo tanto, debemos desechar todo pensamiento en el que atribuyamos a Dios las situaciones adversas o difíciles que vivamos porque estamos ofendiendo a Dios al considerarlo que Él es malo y que ejecuta venganza por los pecados cometidos, el corazón de Dios no es como el corazón de los hombres.
Dios es bueno en todo tiempo, Él nos prueba para pulir nuestra fe y carácter como es probado el oro como también nos ha prometido que estará antes, durante, al final de la prueba y siempre con nosotros, es el único que nunca nos fallará. Entonces, Dios no es el responsable de las situaciones negativas que nos sucedan.
Para comprender un poco más lo que intento comunicarles, leamos Proverbios 6:2:
Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios. 5. Escápate como gacela de la mano del cazador, Y como ave de la mano del que arma lazos. Proverbios 6:2
En este proverbio está más clara la idea, nuestras palabras, confesiones, promesas o pactos verbales que hagamos son equivalentes a una persona que ingresa a una prisión de la cual debe ser libre.
¿La pregunta es cómo salimos si nos encontramos atrapados en una cárcel por las palabras que hemos emitido? Puedo darles dos consejos, el primero pedirle perdón a Dios por las erradas expresiones que hemos hablado y segundo, clama a Dios como lo hizo el profeta, él oró tres veces hasta que el niño volvió en sí, es decir, persiste en la oración hasta obtener la victoria. Te invito hacer con todo tu corazón la siguiente oración:
ORACIÓN
Señor Jesús, perdona los pensamientos y las palabras que he pensado y pronunciado en contra de ti, perdóname por decir palabras negativas contra mi vida, mi familia u otra persona. Perdóname, Señor Jesús, me arrepiento de todo corazón y te pido que con tu Sangre Preciosa me liberes de todo lazo en el que yo mismo haya atado mi vida o la vida de otra persona, te pido me liberes de todo lazo, yugo, cautividad, ligadura, atadura en la que pueda encontrarse atada mi vida y la de mi familia. Limpies mi vida y la de mi familia de toda influencia maligna que le hayamos dado entrada por los dichos de nuestros labios y acciones. También te pido Señor Jesús, hazme recordar de cualquier confesión contraria que ha hecho en el transcurrir de mi vida, hazme libre de ella y lléname con Tu gloriosa Presencia, por el poder de tu nombre Jesús. Amén. ¡Gracias, mi Señor Jesús!
Con amor en Cristo,

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