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Reflexiones

Lugar de Quiebre

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

salmos 51:17

Con esta hermosa cita bíblica daremos continuación a la enseñanza compartida por el apóstol Lucas acerca de Jesús en el hogar de Simón, el fariseo. 

Lucas 7:36-50

La mujer que sin pedir permiso ni ser invitada ingresó a la casa de Simón el fariseo, recibió toda la atención de nuestro Señor Jesús y sin hablar tocó su corazón para perdón de sus pecados y restauración de su vida. Esta mujer nos dejó grandes lecciones para aplicar en nuestra comunión con Dios.

Una de las enseñanzas que ministró mucho mi corazón es que vale quebrarse, llorar, expresar todo lo que estamos sintiendo, viviendo, quitarse todas las cargas para ello existe un lugar y una Persona a quien podemos acudir, el mejor lugar para quebrantarse es a los pies de nuestro Señor Jesús y podemos hacerlo cada vez que sea necesario.

Esta mujer también nos enseña que para ser llenos de la Presencia de Dios debemos renunciar a:

  • Un estilo de vida pecaminoso, a pensamientos que desagradan a Dios,
  • Vivir independientes de Dios
  •    Dejar al mundo, sus costumbres, cultura, tradiciones, normas sociales.
  • Una vida de fracasos, derrota, esclavitud por el pecado.
  •  Al viejo hombre que está lleno de maldad, ignorancia, vacíos.
  •   Una vida carnal, vana, trivial, superficial.

Por otra parte, hay creyentes como Simón el fariseo que prefieren mantener un estatus social, religioso, político y cultural que les impide humillarse y reconocer que necesitan a Dios en sus vidas, que requieren la paz que solo viene de Dios como consecuencia del perdón de sus pecados; pero hay tanta soberbia, orgullo, altivez que consideran mejor vivir una falsa fe para cometer cualquier tipo de pecado que vivir en santidad para Dios. 

 En los versículos 39 en adelante del capítulo 7 de Lucas, dicen las Escrituras: 

Cuando vio esto Simón el fariseo dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro…

Y Jesús vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; más ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

No me diste beso; más ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

No ungiste mi cabeza con aceite; más ésta ha ungido con perfume mis pies.

LUCAS 7:39…

Una vez más, observamos cómo el Espíritu Santo revela el corazón de este fariseo con relación a la opinión que tenía de Jesús, el fariseo pensaba que Jesús era un falso profeta porque esperaba que rechazaría a la mujer como lo hacía el resto de la sociedad pero nuestro Señor le mostró que el amor, la misericordia y la compasión es más fuerte capaz de identificar un corazón que con sinceridad se humilla y se arrepiente de sus pecados delante de Dios.

También Simón el fariseo, reconocía de labios que Jesús era un Maestro porque en su corazón había una total desaprobación de su ministerio. 

Luego Jesús formula otra pregunta a Simón el fariseo en el versículo 44:

Entonces, Jesús mirando a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer?

lucas 7:44

En otras palabras el Señor le preguntó: «¿Simón, conoces realmente a esta mujer? Observa bien. Tú crees que la ves, pero no lo haces». No la ves como yo la veo, tú ves sólo sus pecados, pero yo veo su corazón arrepentido y humillado, que ahora lo está rindiendo delante de mí y está pidiendo perdón por sus muchos pecados, como consecuencia de la comunión íntima que en este momento ha tenido conmigo, ¡¡Yo la perdono y estoy revelando mi pacto de salvación a ella!!  Sal. 25:14.

La actitud del fariseo es reprochable, Dios no respalda esta posición que adoptan algunos creyentes que se consideran superiores a otros y con la autoridad de señalar, criticar u ofender a su prójimo. 

Reitero lo expresado en el anterior post, Simón el fariseo tuvo la oportunidad de pedir perdón por sus pecados, humillarse, pero él escogió el señalamiento hacia su semejante antes que arrepentirse de sus pecados, tenía al Salvador del mundo en su casa pero su ego, prejuicios y religiosidad fueron tan grandes que lo superaron lo cual lo condujo a menospreciar a Jesús, su salvador.

Ahora les pregunto apreciados lectores, ¿Qué ves cuando miras a tu hermano?

¿Ves sus pecados o ves a un hombre o una mujer que está humillando su corazón delante del Señor e intentando cambiar y recomponer el rumbo de su vida?.

Sea hoy la oportunidad de vencer los prejuicios, conceptos religiosos, egos para tomar la decisión de buscar a Dios con un corazón sincero y demostrar públicamente el amor y servicio a Dios, conviértete en una influencia positiva en tu entorno.

Deseo de todo corazón que la reflexión de este post haya sido de edificación para tu vida.

Con amor en CristoJesús,