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Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 2 Corintios 4:17.
Hay palabras que muchos no queremos pronunciar ni que se vuelvan situaciones en nuestras vidas, la palabra “aflicción” es uno de esos términos que miramos con recelo, temor, angustia, enojo o simplemente nos negamos a querer vivirlas.
Sin embargo, Dios nos dice que viviremos toda clase de momentos, y aun cuando estemos en la aflicción debemos estar seguros que El está con nosotros y que hará que esas circunstancias obren a nuestro favor porque hacen parte de un proceso para que Su propósito se cumpla.
En los dos pasajes iniciales, hay varias afirmaciones del Reino de Dios:
1. En la vida llegarán los momentos difíciles, dolorosos, de incertidumbre, adversos.
Estos momentos llegarán porque nuestra fe está siendo probada por Dios o como consecuencias de decisiones equivocadas que tomamos sin la dirección de Dios.
2. El tiempo de aflicción es temporal, tiene fecha de expiración.
3. No son dignos de compararse con el futuro glorioso que nos espera en la eternidad con Dios.
4. Cuando pasemos por un tiempo de adversidad, tengamos la certeza que Dios nos ayudará, nos dará las fuerzas para salir en victoria con una mayor fe y conocimiento de Dios.
Debemos afrontar los tiempos de angustia porque huir de ellos no es la recomendación no es una opción, estemos convencidos que Dios es más grande que cualquier dificultad y dará la salida, abrirá un camino de la manera que menos imaginamos.
5. Recibiremos una nueva revelación del poder de Dios, lo veremos obrar como Jehová salvador, como Jehová proveedor, como Jehová sanador, como Jehová libertador, como Jehová Todopoderoso, como Jehová protector, como Jehová hacedor de milagros, como Jehová que escucha y se compadece de sus hijos.
6. Pasado el tiempo dificultad y si hemos aceptado el proceso saldremos fortalecidos en la fe, con un área de nuestras vidas procesada y conquistada por Dios, lo cual se traduce en que el carácter de Jesús que es justo y aprobado por el Padre, se está perfeccionando en nuestras vidas.
7. Después de cada prueba, Dios nos dará un mayor peso de Gloria que hará que seamos plantados y establecidos en su Reino de luz, santo e inconmovible, cada proceso nos afirma más en El para que no seamos movidos por nada y seamos punto de referencia para que otras personas vean el amor y el poder de Jesús reflejado en nosotros.
Persevera, avanza de la mano de Dios; libérate de ese peso que es contrario a Su propósito, renuncia al lenguaje de queja, de incredulidad, a la desobediencia, a insistir hacer todo a tu manera; a los recuerdos, vivencias y costumbres del pasado, echa fuera todo aquello que te impedirá ver la Gloria de Dios.
Es hora de tener un nuevo pensamiento, creer en Dios y avanzar con la fe puesta en Él.
Jesús (nos) dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Juan 11:40.
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